El Arte de Seducir

Seduccion

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Como mejorar el Arte de Seducir

Seducir es un arte que todos tenemos en mayor o menor grado. Cuando queremos conseguir captar la atención y conseguir algo del otro, solemos desplegar todos nuestros encantos para obtener aquello que deseamos. La clave está en ser consciente de cuáles esos esos encantos y vestirnos con ellos para impresionar a la persona deseada.

Cuando eras niña o niño mirabas a tu madre con ojitos de cordero para que te comprase ese juguete que tanto deseabas. Cuando conociste a tu pareja, le dedicabas tus mejores atenciones, miradas y sonrisas. Cuando estabas en una entrevista de trabajo, tratabas de empatizar con tu entrevistador para que hubiese un elemento más que contase a la hora de elegirte. Cuando hay “química” es más fácil conseguir “seducir” a la otra persona. Pero ¿cómo generar esa química?

1. Lo primero que has de preguntarte es a qué tipo de persona quieres seducir.

Primordial. ¿Para qué quieres atraer a tu vida personas que no te interesan, no te aportan o no te van a ofrecer lo que tú estás buscando? Céntrate en aquellas que de verdad quieres para tu vida y para tu propósito.

Cómo es esa persona en cuanto a carácter y personalidad y también qué tenéis en común. Las posibilidades de éxito de establecer una conexión, una química con otra persona, aumentan si tienes puntos en común. Y si no, mírate el programa First Dates de Cuatro y ya me cuentas.

2. Pregúntate qué tengo yo que pueda ser atractivo para esa persona o tipo de persona.

En función de la personalidad y estilo de vida de esa persona. ¿qué cualidades, experiencias o atributos pueden captar la atención de esa persona y despertar un interés?

3. Reconocer tus mejores cualidades.

Todos tenemos una cualidad que nos hace especiales: nuestra forma de sonreír, nuestra mirada, pasión por algún deporte, por nuestro trabajo, por un hobby, la elegancia a la hora de vestir, la sensualidad, la amabilidad, capacidad de escuchar, sentido del humor…

4. Hacer como si…

Ya sé que la teoría está genial pero que la práctica es otra. A veces pasa por tu mente “y si hago el ridículo”, “y si no le gusto”, “y si produzco el efecto contrario”, “y si…” Todo eso forma parte de tus miedos, de tus inseguridad, y sólo está en tu mente. Nunca sabrás si es cierto o no hasta que no lo pruebes. ¿estás de acuerdo en eso?. Tus dudas te impiden avanzar y mientras tú te lo piensas, otros actúan y … ¡acudes a su boda!.

Si en lugar de pensar en “y si… ” piensas, sientes y actúas “como si…” se habrá producido un gran cambio.

Lo más atractivo, sexy, cautivador y seductor es precisamente la seguridad, así que piensa en qué puede seducir a la otra persona y actúa como si… fueses la persona que mejor representa esa cualidad.

No se trata de que seas una persona que no eres porque si tienes que fingir ser alguien que no eres para que le gustes, realmente no le gustas tú. Busca tu mejor versión en eso en lo que puede ser atractivo para esa persona. Busca ejemplos de momentos de tu vida en los que hayas sacado esa cualidad con mayor potencia y recuérdala con todo lujo de detalles: dónde estabas, de qué hablabas, qué ocurría, qué temperatura hacía, cómo estaba tu cuerpo (la posición de tus manos, tu mirada, tu posición, tu boca…) recuérdalo y revive ese momento. Busca otros ejemplos ¿ves? ya tienes lo que necesitas. Cuando tengas ese encuentro, recuerda claramente que tú ya eres una seductora o seductor porque lo has hecho antes.

5. Lo que más nos seduce es ser escuchados.

Nos encantan las conversaciones amenas pero sobre todo, nos encanta cuando alguien es capaz de hacernos hablar sobre algo que nos apasiona y nos escucha con sincera atención. Para ello primero has de conectar con el tema adecuado. Lo mejor, si no le conoces bien es plantearle una pregunta abierta ¿qué te gusta? ¿qué haces en vacaciones?…

Recuerda:

  1. Planteate a quien quieres seducir
  2. Qué tengo yo que me haga atractiva a esa persona o tipo de persona.
  3. Reconocer tus cualidades
  4. Haz como si…
  5. Mantén una conversación en la que él/ella sea el/la protagonista.

La Vida No es lo que Nos Sucede

Volver al amor

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Volver al amor

Dicen que del amor al odio sólo hay un paso.

También decía Gandhi que “sea cual sea la pregunta, la respuesta es el amor”

Entre las dos frases, yo me quedo con la segunda.

Porque el camino del odio y del rencor, solo te lleva a la autodestrucción, cuanto más resentimiento acumules y más ira sin gestionar concentres, mayores serán los bloqueos y más difícil será volver a abrir tu corazón.

¿Qué ha pasado para que la persona que hasta hace un tiempo lo era todo para ti, de pronto se haya convertido en tu peor enemigo?

¿Cómo puede ser que, de repente un dia al levantarnos nos demos cuenta de que la persona que duerme a nuestro lado ya no es la persona con la que queremos seguir despertando cada dia?

¿No nos dijo alguien una vez que nos querría toda la vida?

¿No prometiste estar con alguien para siempre?

¿Por qué nos cuesta tanto darnos cuenta de que todo está siempre en continuo movimiento?

Todo se transforma, todo cambia, nosotros también.

Tenemos derecho a cambiar, a crecer, el amor se transforma también y lo transforma todo a nuestro alrededor.

De cómo seamos capaces de enfrentar los cambios y fluir con la vida, depende en gran medida que nos sintamos plenos y felices.

Te imaginas, que te dijeran que no puedes quitarte una camiseta jamás, aunque te quede pequeña porque un dia te pareció que era la camiseta más bonita del mundo.

No ha dejado de ser bonita, es simplemente que tal vez ya no es tu talla.

Y si eso que un dia llamabas amor, encorseta y aprieta, o te hace daño déjalo volar, suéltalo y deja que se haga más grande  o que se marche y que tome la forma que deba tomar.

¿Podríamos contemplar la posibilidad de honrar lo vivido, conectarnos a la gratitud y simplemente dejar que las cosas sucedan?

Siempre digo que dejar marchar, es dejar llegar….

No se trata de hacer de nuestra vida una pelea constante, eso nunca nos lleva a ninguna parte.

Es verdad que los finales traen dolor, atravesamos un periodo de duelo, en el que debemos despedir algo que una vez amamos y transformar eso en algo distinto, en un motor de cambio, en un aprendizaje, no en un freno.

Porque la vida no se construye en pasado, se conjuga en presente perfecto…si quieres….

La vida no es lo que nos sucede, no somos una ruptura, no somos un fracaso, no somos el desamor, no somos el otro…..podemos sentir dolor, desamor, cansancio, tristeza….pero somos mucho más.

Siempre somos amor, amor en movimiento, amor en transformación.

El reto está en que suceda lo que suceda, no perdernos a nosotros mismos, no convertirnos en algo que no somos, no dejar de otros decidan por nosotros, no entregar nuestro poder.

El camino es volver al amor, pero al amor a nosotros mismos, ese el primer amor que nos perdemos, nos desconectamos, nos olvidamos, nos descuidamos… y entonces en mitad de la tormenta ya no somos capaces de ver el sol.

Hagamos que los principios sean grandes principios, pero que nuestros finales sean también espectaculares, porque nos lo merecemos, porque somos amor.

Amémonos lo suficiente para dejar al otro marchar, para marcharnos nosotros si es el caso, volvamos a ser libres, elijamos como vivir cada día.

Porque tú eres la persona más importante de tu vida, tú eres lo mejor que te ha pasado, tu eres el gran amor de tu vida.

Y créeme hay grandes compañeros de viaje esperando, si tú estás en tu lugar, y has vuelto al amor.

Sandra Argüelles

“El Arte de decir Adiós”

www.superarelduelo.com

¿Por qué Todas mis Parejas son Iguales?

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¿Estás harto de cambiar de persona pero siempre repites el mismo tipo de pareja?

Muchos nos hemos encontrado en esta situación varias veces. Cambiamos las personas, sin embargo, las situaciones se repiten. Curiosamente existen denominadores comunes reiterados en nuestras relaciones que son los artífices de nuestro desamor. Y esos patrones son de los que aparentemente huimos. Dicho de otra manera, siempre tropezamos en la misma piedra.

¿Qué hace que escoja, o me enamore, de una persona para que pueda llegar a ser mi pareja? Pregunta trivial tal vez, pero si estás leyendo esto, es que no tienes muy clara la respuesta. Muchísimas personas con las que hablado dicen que no saben por qué escogen a una persona u otra. Cuentan que algo les llamó la atención (ya sea físicamente o de su personalidad) y a partir de ahí surgió la química.

No deja de ser interesante, que aún después de romper relaciones insatisfactorias, elijamos (sí, porque al final es nuestra decisión) una y otra vez parejas que nos lleven a situaciones parecidas, a patrones casi idénticos diría yo. Y lo peor es que, aún sabiéndolo, volvemos a hacerlo sin ponerle remedio. Esperando que sólo con el paso del tiempo algo va a cambiar. Engañándonos a nosotrxs mismxs.

Muchos estudios hablan de algo que quizá no quieras desempolvar. Dicen que las personas tendemos a relacionarnos con nuestras parejas de una forma parecida a como aprendimos a relacionarnos con nuestros progenitores en nuestra tierna infancia. Si, lo se, ya estoy nombrando al cajón de los truenos, pero es que nuestros primeros siete años de vida son los responsables de que llevemos una vida maravillosa o una vida de mierda. O descubrimos cuáles han sido nuestras creencias y las empezamos a cambiar (cosa nada trivial, pese a alguna publicidad milagrosa que promete lo contrario) o una y otra vez seguiremos repitiendo esos patrones relacionales, ya que forman parte de tu ADN. Se trata de cómo tu subconsciente entiende ha de ser una relación. ¿Incluso si ésta me hace daño? Pues sí, porque las creencias no se plantean si eso es bueno o no para ti, sencillamente son y están arraigadas en lo más profundo de tu ser.

Por lo que, si quieres dejar de tropezar en la misma piedra eligiendo pareja, una buena tarea es preguntarte cómo fueron las relaciones con tus padres en la infancia. Obviamente si las relaciones han sido negativas, conflictivas, insanas o incluso violentas, hay que tratar y curar ese trauma. Ahora, aunque tú creas que has tenido una relación con tus padres normal (por cierto, cómo odio esta palabra) habrá algo en dicha relación que no es lo positiva, sana y satisfactoria que piensas. Sí, eso de ser normal indica un estándar de calidad de relación más bien bajo. De esos lodos, estos fangos.

Si rebuscas en el cajón de los truenos, descubrirás que en esa normalidad de relación parental creaste inseguridades y necesidades emocionales que se han quedado contigo. Vamos, que te llenaron los biberones de miedos y los hiciste tuyos. Y tus parejas, aparentemente, lo que vienen a hacer es cubrir esas inseguridades que tus padres te dieron en el bibe. Por eso, cuando conoces a alguien con el que hay química, al principio es todo maravilloso y positivo. Sin embargo, llega un momento en cualquier relación en que aparecen dificultades. Y ante ellos, el manto protector de tus inseguridades se desgarra y reaparecen. Como además ya te son familiares, aparecen con más fuerza, son más grandes y te hablan reprochándote con sarna. Y entonces, esa persona deja de ser tan maravillosa, la química se evapora.

Tu relación entonces se vuelve absorbente o todo lo contrario, distante. La desconfianza forma parte de rutina diaria ahora. Sientes una tremenda decepción por esa pareja ya que no es la misma persona con la que empezaste a salir. Tu diálogo interno se dispara, fomentando por lo tanto que inseguridades y miedos de tu infancia sean los que gobiernen tu relación de nuevo. No es que la persona haya cambiado, es que tú has cambiado la alegría y positividad del principio por tus miedos e inseguridades. Por lo tanto, si quieres relaciones con patrones diferentes, cámbialos en tu interior.

Paco Vázquez

Desarrollador de Potencial

Cita a Ciegas con Un@ Mism@

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¿Has estado alguna vez en una cita a ciegas? ¿Te imaginas una cita a ciegas contigo mism@?

Te propongo que pruebes a conocerte con expectativa y a la vez sin expectativas,  sin prejuicios, con cierto morbo, con deseo… Quizás por primera vez conectes con tu identidad. Es desde ahí donde podrás amarte con locura y abrirte al amor verdadero en su más pura esencia.

¿Y esto cómo se hace? Aprendamos de lo que ya está de alguna manera inventado, por ejemplo tomando como referencia las citas a ciegas que se realizan tras una conversación de chat o a través de una página de contactos. Lo que suele ocurrir es que de alguna manera creamos una imagen y una forma anticipada de la otra persona en base a los datos que nos ha dado, su conversación, aspecto, tono de voz, etc. Pero también en base a las expectativas y deseos propios de lo que esperamos y de lo que nos gustaría encontrarnos. A veces funciona y nos llegamos a enamorar de esa persona; en otras ocasiones nos decepciona y frustra, pero sea como sea era importante probar.

Cuando hablo de una cita a ciegas con un@ mism@ me estoy  dando la oportunidad de conocerme, aceptarme y amarme más allá de la imagen que otros tengan de mí o incluso de la que yo mismo me he podido crear a lo largo de la vida, una imagen que incluso me ha podido ir separando cada vez de quien realmente soy. Hasta el punto de llegar al día en el que no me reconozco a mí mismo, porque en realidad no me conozco, me he perdido en el camino del “crecimiento”. Y escribo crecimiento con comillas porque en realidad muchas veces lo que en la sociedad llamamos crecer, no es más que ir perdiendo nuestra esencia a causa de los miedos, de la presión de ser y hacer, de la falta de libertad de ser un@ mism@ o de salirnos del formato o molde establecido y esperado.

Por eso es importante concertar una cita a ciegas con un@ mism@, abrirnos a conocer cuál es nuestra verdad, con la pasión y la inocencia de un@ niñ@ que simplemente es quién es, sin plantearse obstáculo o miedo alguno.

Así como en ocasiones es necesario vaciarse para dejar espacio a lo nuevo, creo que a veces es importante cerrar los ojos, ponernos una venda y acercarnos a nuestro verdadero yo. Una vez allí, observarnos, abrazarnos tal y cómo somos y escoger a nuestro interior para volver a enamorarnos de nosotr@s mism@s y amarnos con lokura.

Alberto Rodrigo

albertorodrigocoach.es  

Me quiere, No Me Quiere, Me quiere, o No Me Quiere…

me quiere o no me quiere

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Curiosidades sobre el amor

Hay distintas teorías sobre la tradición, en todas partes conocida, de deshojar la margarita para saber la respuesta del amor en pareja correspondido o no.

En el estudio del origen de esta costumbre, se encuentran las matemáticas. La estructura de la flor sigue un patrón geométrico para su supervivencia basado en la serie matemática de Fibonacci (1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34, 55… y así sucesivamente); es decir, los números de pétalos de la margarita se corresponden con estos números, que es una secuencia de enteros que empieza por el 1, sigue con el 1 y prosigue de forma que cada número siguiente es la suma de los dos anteriores. Así que siempre disponemos de un solo pétalo para deshojar entre varios más, donde algunos terminarán en par y otros en impar

Buena metáfora del amor en pareja… Creemos dejar una parte de ese amor al azar pensando que la persona con la que nos encontramos para construir como pareja, es alguien del que nos enamoraremos dándose esa pizca de magia y casualidad; cuando quizás realmente forma parte de una espiral formada por una secuencia de aprendizaje que empieza por uno mismo, sigue con más de uno mismo, prosigue con el otro y continua con la suma de los anteriores…

El amor en pareja empieza por amarnos a nosotros mismos, comprender nuestros retos y aprendizajes, integrarlos sabiendo que somos la suma de todos los que hemos sido a lo largo de nuestra vida y a partir de ahí construir más sumas con otro. Preciosa metáfora

Continuando con las curiosidades amorosas de nuestra amiga la margarita, también encontramos la tradición del deshoje en su origen en Francia, la “effeuiller la marguerite”. En la época medieval cuando una doncella se iba a casar o quería hacerlo, se cuenta que debía coger o arrancar un ramo de margaritas blancas sin mirar y el número de capullos que estuvieran abiertos, le indicarían si era propicio ese matrimonio o si su amor era correspondido y en su caso, el número de años que le faltaban para su enlace.

Otras tradiciones hablan de agricultores que usaban este juego de azar con las margaritas para determinar cómo iba a darse el año de cosecha; y otras por ejemplo, se referían a la pureza de una mujer virgen, y eran los caballeros los que al ir deshojando la margarita, preguntaban al destino si realmente les iba a entregar su eterno amor dicha mujer, ante la dificultad que tenían de poder conquistarla.

En los asuntos referentes al amor, al amor de pareja, al inicio de las relaciones o incluso cuando nos encontramos buscando, consciente o inconscientemente, hay un lugar muy poderoso para el azar. Creemos que algo externo a nosotros puede ocurrir en el que confluyan los astros para encontrarnos con ese amor y queremos saber… Siempre queremos saber qué será, quién será, cómo será, me quiere, no me quiere…

¿Quiénes de nosotros no hemos probado a deshojar una margarita?

Quizás la próxima vez podamos recordar que se trata de un asunto de capullos abiertos, cosechas, purezas y juegos de azar y en otras de ilusión, siembra, autenticidad y suerte o “Saber Utilizar Efectivamente mis Recursos para tener Éxito”… ¿Dependerá de la margarita?

Pilar Martínez Borobio

Coaching, PNL y Eneagrama

Colaboradora de Lokos de Amor

Por Amor Propio

Por amor propio

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Si hay algo en común entre todos los seres humanos, es la necesidad de amor, de que nos quieran, de que nos aprecien, de que nos incluyan, de que nos tengan en cuenta. Y yendo un poco más lejos, de ser importantes para alguien. ¿Por qué será que nos sentimos más felices cuando somos alguien importante en la vida de otra persona?

Es normal que sea importante para nosotros ser queridos, porque así obtenemos la confirmación de que quienes somos y lo que hacemos está bien. Cuando somos pequeños, el mensaje que recibimos es “si haces lo correcto, si te portas bien, te quiero. Si no, eres un niño malo y no te quiero” y esto se nos queda marcado a hierro en nuestro subconsciente.

 

Las dos caras de gustar a otra persona

Cuando encuentras a alguien con quien “conectas” sientes que has tocado el cielo con los dedos. Se puede ser de muchas formas, se pueden tener multitud de personalidades, pero justo la tuya, es atractiva, interesante, o fascinante para alguien. Tu marca personal, le encanta. ¡Qué maravilla! ¿verdad?

Y como todo en la vida, ésto tiene una parte buena y otra parte que no lo es tanto.

  • La parte buena es  que si de verdad te estás mostrando tal y como eres, sin trampantojos, has captado una persona con la que eres compatible en un alto grado (100% match que dicen los anglosajones), con la que compartir, disfrutar, comprender y sentirte comprendid@.
  • La no tan buena, es que puede convertirse en una gran trampa para ti si antepones a cualquier precio seguir siendo el centro de atención de esa persona (siendo su media naranja) para dejar de ser la naranja completa que ya eres por ti misma. Llegar incluso a la dependencia emocional.

Por amor propio

Lo importante de gustar, es ante todo, gustarte a ti mism@. ¿Sabes por qué?. Porque:

  1. Cuando eres la media naranja de alguien, esa persona puede que hoy esté o mañana ya no esté en tu vida. Si para cuando ya no esté, has cambiado tanto que ya no sabes quién eres en realidad, tendrás por delante un largo camino para volver a reconstruir esa mitad que te falta y convertirte en la naranja completa que eras antes.
  2. Cuando alguien ama profundamente a alguien, la ama tal cual es y si cambia, acabas no interesándole.
  3. Porque amar es respetar. Respetar los aciertos y los fallos, y esos pequeños despistes, esas sorpresas, esos puntos raros del otro, es lo que realmente nos gusta.
  4. La relación más íntima que tendrás en toda tu vida, es contigo mism@. Si quieres ser amad@y respetad@, entrénate primero amándote y respetándote a ti mism@. Sabrás diferenciar mejor lo que es amor. Hazlo por amor propio. Crea tu propia marca para dejar huella.

Eva Luque
Coach de Marca Personal
www.evaluque.com