Me han dejado

Hace poco alguien me dijo adiós. Llevaba un tiempo que venía venir lo que iba a ocurrir. Había dejado caer algunas frases, algunos noes a lo que antes eran síes, desinterés donde antes había entusiasmo. ¿Qué puedo decir? Se veía venir. ¿Y qué haces ante esta situación  de posible ruptura?

3 Pasos ante una futura ruptura

Hay muchos escenarios diferentes ante esta situación. Algo pasará, eso tenlo claro. La cosa es cómo quieres estar tú cuando ocurra. ¿Quieres sufrir hasta la desesperación o prefieres gestionarlo para que sea más fácil?. En mi caso, opté por la segunda. Te cuento qué tres pasos di yo que me ayudaron. Si te sirven, será genial. Si no, es sólo mi forma de verlo, y tú tienes la tuya, escoge tú en función de los resultados que quieras obtener.

1. Reconocer lo que hay

Solemos autoengañarnos y no darle importancia, sentirnos víctimas de la situación “porque fíjate qué parece que ya nada le importa, porque se está volviendo un-a egoísta, porque… La culpa la tiene el otro. ¿Qué consigues con ello, esconder la cabeza como los avestruces?. Mira, algo está pasando en tu relación. Sabes que también hay una parte de ti que tampoco te hace feliz. Que la relación que tienes ahora mismo, tal y como es, tampoco es la que deseas. Sabes que tú tampoco estás en tu mejor momento. Asume que está pasando todo esto.

“Tú dices que amas la lluvia, sin embargo usas un paraguas cuando llueve.
Tú dices que amas el sol, pero siempre buscas una sombra cuando el sol brilla.
Tú dices que amas el viento, pero cierras las ventanas cuando el viento sopla.
Por eso es que tengo miedo cuando dices que me amas.”
Bob Marley

En mi caso, era consciente de que la otra persona tenía otras prioridades en su vida, y que para ser feliz necesitaba desarrollar esa prioridad. Si no lo hacía, él no sería feliz, se diría a sí mismo que estaba renunciando a sus sueños por mí  y acabaría reprochándomelo y odiándome. ¿Realmente eso merece la pena?

Las cosas son las que son. Ni mejor ni peor. Acepta la realidad. Ponerte melodramática no te sirve de nada.

2. Decidir qué estás dispuesto a hacer

Como decía Roosvelt, en cualquier momento de decisión, lo mejor que puedes hacer es lo correcto, lo segundo mejor lo incorrecto y lo peor que puedes hacer es nada. Si quieres que la situación cambie, piensa qué puedes hacer desde el amor para cambiarla. Y ¡hazlo!

En mi caso, teníamos un evento previsto que íbamos a hacer juntos. Me divertí todo lo que pude con él y le dejé espacio para que si finalmente tomaba la decisión que yo no deseaba, lo hiciese recordando lo bien que lo habíamos pasado y sintiendo que yo lo había respetado. Al fin y al cabo, yo también he dejado antes y sé lo difícil que es.

3. Asumir las consecuencias

El amor es libertad. El amor es confianza. Si has de encerrar a alguien para que se quede contigo es que ya no te quiere, y lo peor es que tú ya no te quieres.

¿Cómo termina mi historia? Tragando saliva cuando me comunicó su decisión y dándonos un abrazo infinito de amor. Que sepas que lo que siempre nos quedará es el verdadero amor de una buena amistad.

Nota importante para mis amigos y familiares: esta ruptura afortunadamente no es de pareja. Pero por qué no aprovechar el aprendizaje. En el fondo no deja de ser una persona a la que quiero mucho y cómo transformar un tipo de relación en otro tipo diferente. Si funciona en un área de nuestra vida, porqué no aprovecharlo en otro.

En definitiva, y aplicando un dicho de empresa al corazón. Forma a tu gente para que puedan irse, cuídala para que quieran quedarse. Da la libertad a la persona que amas para que se sienta libre, dale el mejor amor de tu corazón para que quieras estar junto a ti.

Eva Luque

 

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